14 julio 2007

LINDSAY LOHAN, LA NOVIA SAMARITANA

Bobby (2006)
Director: Emilio Estévez

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Cybercafé Inversiones Das Gluck
Colonia Tovar, sábado 14 de julio
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Como en THE QUEEN de Stephen Frears, hay un personaje —en este caso el principal— que sólo aparece a través de material de archivo: Robert "Bobby" Kennedy, el hermanito menor de John Fitzgerald, asesinado en el hotel Ambassador el 6 de junio de 1968 cuando se encontraba en disputa por la candidatura del partido Demócrata para las elecciones presidenciales de Estados Unidos que a la postre ganó el republicano Richard Nixon. Eran tiempos de plomazón: meses antes había muerto Martin Luther King y por esos días también hirieron gravamente a Andy Warhol.
Esta película-mosaico muestra el otro Estados Unidos —el opuesto a los que asisten al rodeo de BORAT— a través de un grupo de huéspedes y trabajadores del hotel Ambassador, en su mayoría simpatizantes de lo que representaba Bobby Kennedy y de los cambios que podría traer su elección como presidente (sobre todo, el retiro de Vietnam). Hay una chamita (Lindsay Lohan) que se casa con un amigo de estudios (Elijah Wood) con el propósito de salvarlo de que lo envíen a la guerra. Hay un cocinero latino de sentimientos nobles, José (Freddy Rodríguez), que no puede ir al juego de beisbol de los Piratas contra los Dodgers —Don Drysdale buscaba su sexto blanqueo seguido— porque le montan una doble guardia en el restaurante y le regala los boletos al jefe de los chefs (Lawrence Fishburne), lo que da pie a un diálogo cursi sobre cabellería artúrica.
Hay una reportera checa bastante cheveronga para mis gustos nerds (Svetlana Metkina) que trata en vano de que le den cinco minutos de entrevista exclusiva con Bobby, con el hándicap de que proviene de un país comunista (socialista, aclara ella). Demi Moore hace de cantante alcohólica (su esposo es el director Emilio Estévez, que hace un papel sin pena ni gloria). Sharon Stone es una manicurista-peluquera a la que le monta cacho el marido, director del hotel (William H. Macy). Anthony Hopkins interpreta al dueño del hotel, que juega ajedrez con su amigo negro (en este hotel todas las razas son como hermanas y todas se quieren). Christian Slater es gerente pajúo de bebidas y alimentos. Hay dos chamos que trabajan de promotores de la candidatura de Kennedy que termina metiéndose un pase de ácido lisérgico, lo que da pie a una escena lírica en la que observan los horrores de Vietnam. Hacen referencias a películas de la época como EL GRADUADO y EL PLANETA DE LOS SIMIOS. Dwayne (Nick Cannon) es un afroamericano que también trabaja para Kennedy, y sueña ser ministro de Transporte. Hay una gran-escena-Sharon-Stone-Demi-Moore en la que sueltan en un diálogo que "todas las mujeres somos putas".
Todavía falta gente en esta manada. Martin Sheen está casado con Helen Hunt, cuya principal preocupación es conseguir zapatos negros para la gala de Bobby Kennedy en el hotel Ambassador. La Hunt se suelta todo un manifiesto del hedonismo al probarse los zapatos: "El asunto no es que sean cómodos, sino cómo se vean". Ah, y Heather Graham atiende una centralita de teléfono.
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BOBBY es una propuesta interesante que sin embargo naufraga por su ingenuidad. Lo único que se nos presenta de Bobby Kennedy son sus discursos oficiales —en los que el muy tierno habla de ecología y otras cosas lindas—, pero todos sabemos que los discursos son el 0% de la verdad de un político y de la política en general. El final es interminable y espeso, con demasiado palabrerío. Hay una escena múltiple hacia el epílogo de la película digna del especial de El Chavo en Acapulco: baladita e imagen de cada uno de los personajes de la película "encontrándose a sí mismo". Don Drysdale gana el juego de beisbol, la Lindsay se casa, etc. Como director, Emilio Estévez apela más al sentimentalismo que al raciocinio, con golpes bajos como la canción "The Sound of Silence" de Simon & Garfunkel.
Típica escenita ingenua: el futurible ministro de transporte Dwayne conoce en la gala de Bobby Kennedy a otra negrita que también trabaja en la centralita de teléfono. Empiezan a hablar del sueldo que ella gana, ella dice que sus perspectivas laborales son pobres, y entonces él, que recién la acaba de conocer, le suelta: "Tú vales mucho más que eso". Los hombres sí decimos güevonadas.
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Calidad: aunque es una copia de camarita coleada en sala de cine, no se ve tan mal... El problema es que está doblada al gallego.
Conseguida: creo que frente a la sede principal del Banco Provincial, el edificio de los cubitos blancos de La Candelaria.

El asesino de Bobby, de aparición instantánea... ¿qué actor será?
En la vida real se llamó Sirhan Sirhan.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

vi invisible waves.

Reindertot dijo...

El asesino de Bobby tiene cierto parecido a Luis Chataing (el cual, despues de ya es 1/2 dia en china, deberia girar la pistola hacia su rostro y dejar de esclavizar pateticamente al otrora rebelde e irreverente Arturo de MTV)