27 octubre 2006

MOTHRA, LA POLILLA GIGANTE



Fue en junio de 2003, estoy casi seguro. Como redactor de espectáculos, me tocó ir a Los Angeles, Estados Unidos, para presenciar los premios Taurus, en un viaje pagado por la compañía Red Bull. Era mi primera estancia en Estados Unidos luego de la implantación del control de cambio y entonces no se podían usar todavía tarjetas de crédito en el exterior. Imagínense un indigente de una república militar bananera en un cinco estrellas de Beverly Hills. Del poco efectivo en dólares que llevaba, tuve que depositar 100 en la recepción del hotel como garantía.
En síntesis, durante este viaje tuve que obligarme a mí mismo a permanecer casi todo el día dentro la habitación del hotel para no hacer ningún gasto innecesario, entre las burbujitas de gel en el jacuzzi y el olor a sábanas y toallas frescas. Nada de cine, ni paseos por malls, ni saqueos de marcadores de punta fina y frasquitos de Nesquick en farmacias de 24 horas. Recuerdo haber visto de madrugada un maratón del Real World en MTV. Pero lo más inolvidable de este viaje de encierro casi casero fue encontrarme en un canal de ciencia ficción, haciendo zapping, con un maratón de tres horas de un programa japonés de monstruos similar a Ultramán y Monstruos del Espacio, pero que nunca había visto en Venezuela. Mothra, la polilla gigante (Mosura, en original japonés). A diferencia de otros personajes heroicos similares, Mothra sufre y muere, para luego volver a nacer con más poderes, lo que unido a la fragilidad intrínseca de las mariposas, le confiere un simbolismo poderosísimo y casi místico.
Jamás olvidaré la imagen de Mothra peleando contra un dinosaurio de tres cabezas que le lanzaba bolas de fuego y le quemaba las alitas. La música de este programa es también muy bonita, así como los chillidos casi imperceptibles de nuestro insecto. Durante todos estos años he tenido una especie de obsesión con Mothra, que se me funde con la vista de Hollywood desde la ventana del hotel, las palmeras y el sol de aquel día despejado. Gracias a la página Youtube.com, hoy he vuelto a ver algunos fragmentos de episodios de Mothra, aunque por supuesto, nunca será lo mismo que sentí como venezolano pobre en aquella tarde en un cinco estrellas. Quisiera, desde este hipotético blog de cine, rendir un pequeño homenaje a mi pequeña y noble polilla gigante de Japón.

1 comentario:

El Leprechaun dijo...

como me acuerdo yo, de ultraman, ultrasiete y el inolvidable godzila!