07 agosto 2007

¿EL ESPACIO O EL CIELO?

46-OKUNEN NO KOI (2006)
(A BIG BANG LOVE: JUVENILE)

Director: Takashi Miike

Los buhoneros, sin haber estudiado en la Escuela de Artes de la UCV, tienen su sabiduría. "A esa vas a tener que meterle coco", me dijo el señor Chicho, cerca de la esquina de Plaza España, cuando tomé esta película japonesa de su tenderete nocturno. Y en efecto. A BIG BANG LOVE: JUVENILE, una película con algunos momentos realmente preciosos, hay que verla por lo menos dos veces para medio entenderla.
Los personajes principales son dos reclusos, Ariyoshi y Kazuki, encerrados el mismo día en la cárcel por haber cometido crímenes casi idénticos relacionados con pasiones del tercer sexo. En ambos casos, Ariyoshi y Kazuki pudieron haber recurrido a la justificación de la defensa propia, pero fue tal su ensañamiento con sus víctimas (mutilaciones brutales, etc), que todo posible perdón judicial se descartó. A BIG BANG LOVE JUVENILE es una película llena de simbología homosexual, pero también de reflexiones sobre la relatividad del tiempo, la vida después de la vida, la estrechez del rol social de la masculinidad, el deseo de ser otros, las relaciones sadomasoquistas, los arcoiris triples... Otros personajes clave son el director de la cárcel, Takatsu (extraído del más puro teatro del absurdo) y un enfermero posesivo.
* Ariyoshi (Ruyhei Matsuda): de niño, se crió en una isla tropical, donde se le sometió a un ritual para ingresar en la hombría. En la relación con Kazuki, de alguna manera es la hembra: el pasivo, el silencioso, el sensible, el reflexivo, el melancólico, el tierno, el dispuesto a reconocer su debilidad. "El sexo me da asco", dice en algún momento cuando le preguntan si es homosexual. Desde niño se le ha preguntado: ¿qué clase de hombre quieres ser?, sin que exista respuesta. Su símbolo en la película es una especie de pirámide maya o azteca que permite ascender al cielo (concepto místico sustituido, con el transcurrir de la historia humana, por el término científico "espacio").
* Kazuki (Masanobu Ando): fue un niño-alimaña de la calle que se alimentaba robando bollos de leche (el equivalente japonés a nuestro venerable Pan de Leche El Canario) en las tiendas. En la relación con Ariyoshi, es el activo: el guerrero que no pierde una pelea, el agresivo, el tatuado, el que no se deja querer. Su símbolo en la película es un moderno cohete para viajar al espacio sideral.
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Karina, ojalá algún día me puedas explicar un poco esta película. Y de nuevo gracias por hacerme querer ver de inmediato cada cosa asiática que consigo por estas calles.
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Un poema recitado por un inspector al principio de la película, acerca de la relatividad einsteniana del tiempo, puede ser una de claves de A BIG BANG LOVE: JUVENILE. Gran secuencia en el minuto 48 acerca del mismo tema: el director Takashi Miike muestra cómo el tiempo (recitado mecánicamente al estilo del número 119 del Observatorio Naval Cajigal) transcurre de manera distinta para dos inspectores que almuerzan, para un indigente y para los prisioneros, cuyo reloj ha sido abolido.
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Frases:
"Y si hay otra vida, ¿qué mas da? (Ariyoshi)
"¿El cielo o el espacio? En el espacio hay menos gente, y sufres menos" (Ariyoshi)

Adivina la película de primerito y gánate un DVD quemao (*)

"Sófocles dice: no haber nacido
puede ser el mejor favor que te concedan"
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(*) No notifiqué un coño al Indecu

05 agosto 2007

¿Qué sonidos son los que oigo yo?

En la esquina de Socorro, avenida Fuerzas Armadas —puedes conseguir lo más selecto del cine mundial, lo juro, sin salir de San José—, encontré una copia doblada al español gallego de la reciente versión cinematográfica de capital europeo de HEIDI, la novela de la escritora suiza Johanna Spyri (1827-1901) popularizada en todo el mundo gracias a la serie animada japonesa homónima de 52 capítulos de 1974.
El director de la película de 99 minutos es el británico Paul Marcus y en el reparto aparecen luminarias de la estatura mítica de Max Von Sydow (como el huraño abuelito o Tío Alpes) y Geraldine Chaplin (una estupenda Señorita Rottenmeier). Los rostros de HEIDI (2005), filmada en los Alpes eslovenos:


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Como película, HEIDI es regularcita tirando a aceptable, y sucede casi todo igual que en la serie de televisión, aunque el perro San Bernardo (Niebla) se hace extrañar. Hay algo de trágico en glorificar la monumentalidad bucólica de los Alpes en un siglo XXI cuando las nieves de esta cadena montañosa están a punto de desaparecer por el calentamiento global, por no hablar de otros males alpinos contemporáneos como el turismo incontrolado, la contaminación sónica, el crecimiento urbano, los tuneles, etc.
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Independientemente de que no estén totalmente desarrollados o rematados, hay temas pertinentes que toca HEIDI que uno no aprecia cuando es carajito. Me acordé mucho de THE BALLAD OF JACK AND ROSE (2005), de Rebecca Miller. HEIDI, a través del personaje del abuelo, es la tragedia de la imposibilidad del aislamiento, partiendo de que estamos condenados genéticamente a ser seres sociales. El aislamiento es una burbuja insostenible de bienestar. Siempre digo que lo único malo del mundo son los demás, pero como en LO QUE EL AGUA SE LLEVÓ, jugar solo te termina aburriendo.
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Otro aspecto trágico es el dilema de Heidi y Pedro, niños rupestres felices con sus cabritas, puestos en la obligación de ingresar al sistema occidental de educación. Quizás seríamos felices en la simpleza, sin saber leer, pero también estamos condenados a la complejidad cultural.
Dos momentos cumbre:
Heidi le lleva los panecillos blandos de Frankfurt a la abuelita ciega y desdentada de Pedro. Como gran amante de los carbohidratos perjudiciales, esos panecillos son quizá la imagen que más recuerdo de la serie animada de TV.

Clarita, la sifrinita paralítica de Frankfurt, vuelve a caminar gracias a la reciedumbre de los aires benévolos de los Alpes. En Mucuchíes también se cura todo y uno se encuentra "consigo mismo".

03 agosto 2007

FERNANDO CARRILLO, CAPITALISTA HEDONISTA

La súper frase de SPIN:
"I want that you love me, whatever I'm a star or serving ARROZ CON POLLO"
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SPIN (2007)
Director: Dan Neira

Dicen que Miami es el culo cultural del mundo. Lamentablemente, películas como SPIN no lo desmienten. El quemaíto se está vendiendo en Caracas, con la presencia estelar de nuestro Fernando Carrillo de primerito en los créditos: el tagline de la caratulilla es EL REGGAETÓN NO PARA, con la clara intención de atraer a espectadores enchufados con el gran movimiento caribeño del siglo XXI, pero la presencia de este género musical en la película (dirigida por un argentino) es más bien marginal y de triste calaña. Los reggaetoneros que actúan son un tal Luna y un tal Ricky Tórrez (nada de Wisin & Yandel, o por lo menos Rakim & Ken-Y), y lo único medianamente conocido en la banda sonora es "Fuá" de Ángel & Khriz (la de la jevita que dice: "Dame de eso que me encantaaaaa").
Ironías de la vida: Theo Rosas, el manager discográfico que interpreta Fernando Carrillo, es la encarnación del capitalismo más hedonísticamente mayamero: usa un piercing en la ceja, paladea caviar, fuma habanos, maneja un Mercedes 2006 descapotable, saca músculo en un aparato multifuerza, tiene tremenda casa con piscina y reflexiona con mirada lánguida mientras mira al mar desde Ocean Drive.

Vamos con la "historia". Esto es una suerte de melodrama cuyos guionistas desarrollaron en el marco de una de las industrias más condenadas al fracaso del mundo contemporáneo: la discográfica. La morena Inés (Elka Crespo) y la rubia Dolores (Catalina Rodríguez) son dos hermanas mesoneras latinas pobres que trabajan en la Pequeña Habana. De las dos, la que más o menos sale mejor parada es Rodríguez, mientras que Elka Crespo es agradable a la vista... hasta que se recoge el cabello y se le ven las orejas de Dumbo (*).
(*) Se parece un pelo a Adriana Flores, la morena de sosa personalidad y rostro caballuno que acompaña a Ivon Gaete en Fuera de Base y que narra noticias en Meridiano TV.
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Theo Rosas (Carrillo) es el presidente del pequeño sello discográfico SPIN, y su gran descubrimiento es Dolores, cantante de baladas pop mayameras pavosas, quien termina convirtiéndose en su esposa. La otra hermana, Inés, también se incorpora al sello SPIN como gerente y administradora.
El sello SPIN entra en un join venture con una disquera más grande, EME (¿Emi Music?), para catapultar la carrera de Dolores (la caraja apenas ha pegado un tema, y estos cráneos ya hablan de una gira mundial que abarque Japón). Y se ponen a grabar el disco de la chama con el productor Carlos Rivera (Shalim Ortiz, el hijo cantante de Charytin Goico), talentoso pero cocainómano.
Carlos termina empatándose con Inés. No entiendo por qué razón Inés le suministra droga a Carlos a través de un potecito de negativos fotográficos de Kodak. Por otra parte, tengo que decir que la presencia de Shalim (quien logra flotar un poco a pesar del guión) es de las poquísimas cosas que transmiten verosimilitud y humanidad en SPIN. La copia es de calidad prácticamente original, con subtítulos en español.
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La frase estúpida: "I need space" (Inés a Carlos).
Otra frase estúpida: "Yo te hice, Dolores" (Fernando Carrillo)
El dato: los CD quemaos en Miami cuestan 5 dólares. Qué estafa.

EXHIBICIONISTAS DEL MUNDO, DESCUBRÍOS

No soy de la secta simpsoniana, pero disfruté orgásmicamente una de las secuencias del primer cuarto de hora de la película animada THE SIMPSONS MOVIE. Dura exactamente 150 segundos y es una auténtica delicia para quienes hemos nos hemos sentido próximos a la más riesgosa, la más renegada, la menos confesada y la menos estudiada de las antiguamente denominadas desviaciones sexuales: el exhibicionismo. En este caso, exhibicionismo preadolescente y 100% perverso.
En el transcurso de la escena, vemos a Bart Simpson:
* Apostándole a su padre que irá desnudo en patineta al local de comida rápida del pueblo;
* Haciendo un recorrido gozoso entre la población springfieldana escandalizada, en el que sus partes pudendas son tapadas de todas las maneras cinematográficamente posibles, antes de exponerse de manera triunfal sin más obstáculos —ante el espectáculo, el pequeño Ralph descubre que es homosexual—;
* Siendo detenido por la policía de Springfield, esposado a un poste de manera frontal y sometido al escarnio aleccionador (sublime exhibicionismo sadomasoquista) ;
* Rescatado por su padre, recibe luego de su vecino Flanders un pantaloncillo para cubrirse. Fin de la diversión liberadora.





30 julio 2007

COSAS QUE NADIE RECUERDA DE STRIPTEASE

Hace unas semanas, en una madrugada de insomnio, en Universal Channel volví a ver STRIPTEASE (1996), protagonizada por Demi Moore y dirigida por Andrew Bergman. En su momento, fue considerada una de las peores películas de todos los tiempos; recuerdo en especial la reseña de la revista venezolana de cine Encuadre —escrita por Héctor Concari, creo— en la que se pedía para este filme la censura "como una forma superior de la crítica".
No voy a decir que STRIPTEASE me pareció buena 11 años después; sin embargo, entendí mejor la historia y me divertí bastante, sobre todo porque ahora en 2007 yo carecía del cúmulo de expectativas monumentalmente morbosas que rodearon en 1996 a esta película. Algunas cosas de STRIPTEASE que ya muy poca gente debe recordar:

* En la foto de arriba, el local donde trabajaba Demi Moore, traducido al español como El Castor Feliz. El equivalente a los locales de Margarita que frecuenté entre 2002 y 2004 y que jamás olvidaré, como GOLDFINGERS, TEXAS GOLD, MEN'S CLUB y RUBY. Ninguna bailarina como Kimberly, mi propia Paulina Rubio privada, cuya canción estelar era el remix de "Give Me Tonight".
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* En STRIPTEASE hay una stripper de origen judío llamada Ariel Sharon, tal como el ex primer ministro israelí; también hay otra chica que baila en la tarima con una culebra pitón, llamada Monty (homenaje al colectivo humorístico británica Monty Phyton). En general, ninguna de las bailarinas es muy atractiva, supongo que para no opacar a Demi Moore, aunque terminan siendo tipas bastante simpáticas que miman a Ángela (Rumer Willis), la hijita de los desvelos de la sufrida protagonista.
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* El dueño del Castor Feliz propone hacer luchas femeninas sobre crema de maíz o pasta italiana, a lo que se opone rotundamente Erin Grant (Demi).

* Tres son las escenas de senos desnudos de Demi Moore. La primera tiene como banda sonora la balada "Cold", de Annie Lennox ("Morir es fácil, es vivir lo que me aterroriza a muerte"), durante el striptease melancólico en el Castor Feliz (foto de arriba).
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* Después de esta escena sucede algo sumamente asqueroso: Shad (Ving Rhames), negrón protector de las strippers del Castor Feliz, mete cucarachas dentro de vasitos de yogurt con el objetivo de introducir demandas ante las empresas lácteas y ganar dinero.

* Segundo desnudo de Demi Moore, el más velado: luego de salir de la ducha, Erin Grant canta con un secador de pelo como micrófono y una toalla colgada alrededor del cuello. La canción: "Little Bird", también de Annie Lennox y con letra de liberación personal.

* Tercer desnudo de Demi Moore: en el yate, a cambio de 2.000 dólares, en el striptease privado al quesudo congresista David Dilbeck (Burt Reynolds). Como se observa, Demi es un poco planita para los gustos venezolanos. Banda sonora: "If I was your girlfriend" del artista alguna vez llamado Prince.

* Burt Reynolds con su peinado a lo Jor-El (Marlon Brando en SUPERMAN). Su personaje de congresista corrupto mandó a un subalterno suyo a que se robara una pantaleta de Demi Moore en una lavandería. Me identifico plenamente con este papel.

* Pocos recuerdan que el galancete seudo-porno mexicano Eduardo Yáñez (Guadalupe, Te amaré en silencio), a la izquierda en la foto de arriba, hace un breve papel como guardaespaldas de Burt Reynolds.

25 julio 2007

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A MAZINGER

TRANSFORMERS (2007)
Director: Michael Bay
Homenaje a WILD AT HEART de David Lynch:
"Bobby Bolivia... como el país, pero sin diarrea"
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Michael Bay es un carajo que me cae pesado. Tiene más pinta de galán de Baywatch que de director de cine. PEARL HARBOR fue una gran oportunidad totalmente desperdiciada. Pero a partir de TRANSFORMERS, lo veré distinto. Es la gran revelación entre los blockbusters de verano. La primera gran película de robots antropomorfos monumentales abre un sinfín de posibilidades cinematográficas. Por ejemplo, retomar el proyecto de Mazinger Z. Hollywood no puede cometer el inmenso pelón de bolas de olvidarse del papá de los helados de los robots. Una película con un robot de mayor tamaño que los Transformers, como Mazinger Z, tendría que ser más lenta y majestuosa. Como esa muy hermosa toma final de TRANSFORMERS con Optimus Prime, líder de los Autobots, con la mirada en el horizonte.
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* Me gusta TRANSFORMERS porque hay humor graneadito. Hay chistes de negros, de latinos, de indios, de jugadores de fútbol americano, de Irán y de Bolivia. Excelente aquella escena del policia alterado que acusa de consumir drogas a Sam (Shia LaBeouf): "¿Acaso estás viendo mi pistola, 50 Cent?". Comiquísimo el hacker negro y, por supuesto, Bobby Bolivia.
* Aquella escena nocturna de los Autobots escondiéndose del papá de Sam en el jardín... Es tan absurda, pero al mismo tiempo tan buena nota y divertida. Una de mis favoritas. Para filmar eso había que perder el miedo al ridículo.
* Golpe bajo para los espectadores treintones con canciones tipo "Who's gonna drive you home?" de The Cars. Homenaje al automóvil Camaro, el mismo que mencionaba el Medioevo en la canción de Laura, la simpar de Caurimare: "Yo me voy para Paparo con Roberto en el Camaro".
* También, a través de Optimus Prime, hay un homenaje a la nobleza de la gandola, y a quienes crecimos admirando en las carreteras vía Higuerote aquellos camastrones monumentales que decían Anchi-Larga.
* La pareja protagónica (Megan Fox-Shia LaBeouf) no pega ni con cola. Yo no me creo el mojón de que se hayan empatado. Sólo tienen química para ser buenos panas. Pero no caen pesados. Megan Fox, tan Centro San Ignacio ella, es una revelacioncita, va adquiriendo cuerpo a medida que avanza el peliculín. Podría tener su futurillo, la niña.
*¡No hay un Transformer Hummer, gracias a Dios! Existe un amago, cuando uno de los Autobots cae del cielo y encuentra un Hummer en una agencia de automóviles. Sin embargo, termina optando por un Pontiac Solstice. Golpe bajo para la Revolución.
* Los robots, los robots... A veces las peleas son desesperantemente rápidas, pero en general, 20 puntos para los efectos especiales. Este es el tipo de cosas que mi generación soñó toda la vida ver en un cine. Algo que creo que nadie se esperaba: estos robots caen de pinga, sus expresiones faciales te llegan, sientes rápida empatía con ellos. La cara de Optimus Prime, con sus ojos azules, transmite calidez. Bumblebee: qué buen personaje, tanto en forma de Camaro como de robot. Todo un guerrero outsider.
* ¿No hay hembritas transformers?

24 julio 2007

CHINITAS CON ESCOTES WISIN Y YANDEL

Man cheng jin dai huang jin jia (2006)
(La maldición de la flor dorada)
Director: Zhang Yimou
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Me pregunto si la obsesión mamaria —quizás el centro actual de la cultura popular venezolana y occidental— se ha apoderado también de China. LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA se sitúa en el año 928 después de Cristo, dinastía Tang, época en la que supuestamente las cortesanas chinas se habrían adelantado a la moda de los corsets súper apretaditos al estilo Luis XV. Habría que investigar si eso fue así de verdad. El hecho es que uno ve esta película de Zhang Yimou y se siente como en el concierto de Wisin y Yandel en el Poliedro o como en la puerta del Sambil. El despliegue tetófilo es especialmente generoso por parte de la joven actriz Li Man, que interpreta a Chan, hija del médico del emperador Ping (Chow Yun-Fat) y "pechuguita" del príncipe heredero Wan. Hasta doña Gong Li, con sus 40 y piquito de años, se lanza su despliegue de poderío militar. Para muestra, algunas imágenes:
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Hace poco leí un artículo acerca del palo parejo que había llevado Zhang Yimou por parte de los jóvenes cineastas chinos, debido a LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA. Acusaron al legendario autor de SORGO ROJO y ESPOSAS Y CONCUBINAS de estar gagá (quemao) a los 55 años y de gastarse un presupuesto obsceno en una película políticamente neutra y artísticamente intrascendente.
Hacer cine en la China continental con fondos del Estado no es sencillo. A mí LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA —una reflexión sobre la soledad del poder y de la guerra a muerte que destruye a una familia real que, de cara al ceremonial público, irónicamente jura "lealtad, piedad filial y rectitud"— no me parece una mala película. Pero tampoco es excepcional. Hay algo en ella que no funciona. Algunas escenas de acción voladora a lo EL TIGRE Y EL DRAGÓN están de sobra. No siento armonía entre las escenas bélicas y el desarrollo de la trama intimista de la familia real del emperador Ping. Quizás faltó más desarrollo dramático de los personajes de los tres príncipes. Se agradece que una superproducción de este tipo dure sólo 1 hora y 45 minutos, pero por otra parte, uno empieza a hacer comparaciones incómodas con el cine de largo y denso kilometraje del difunto maestro japonés Akira Kurosawa.
Y Gong Li es majestuosa, sí, pero tan fría e inexpresiva... Chow Yun-Fat se la come interpretativamente y también en el argumento, donde es el más vivo en la hora de las ratas. Se ve imponente cuando medita en su sauna.
Entre cine y DVD he visto esta película como dos veces y media en 2007, y todavía me sigue retumbando en la mente la inquietante música de los sirvientes que anuncian las horas del día en el palacio de la Ciudad Prohibida de Pekín: la hora del tigre, del conejo, del mono y de la rata (la medianoche; esto no se le olvidará de ahora en adelante).
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LOS TRES PRÍNCIPES DE LA CORTE DEL EMPERADOR PING:
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1. WAN (interpretado por Liu Ye): el primero en la lista de sucesión. Débil de carácter, blandengue, cobarde, sin personalidad. Arma un escándalo por un amor que resulta ser incestuoso, cuando viene de una corte donde se vale todo en aquel sandwich de salchicha, como diría Calle 13.
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2. JAI (Chou Jay): mi personaje favorito. El más brillante militar entre los tres príncipes. Noble, leal, coherente, apuesto y guerrero templado, aunque estratega algo ingenuo, según él mismo lo reconoce.
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3. YU (Qin Junjie): el menor de los príncipes. Un mariquito. No encuentro mejor palabra para definirlo. Adolescente insolente, insoportable y mosquito muerto. Chow Yun-Fat le da una pela de Padre y Señor Nuestro que es una de las vainas que uno más goza y disfruta en esta película.
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Abajo, una de las secuencias que más me impresionaron de LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA: Chow Yun-Fat se desmelena olímpicamente en cámara lenta cual cuña de champú Sedal luego de usar su peineta como arma de muerte.

Nota: estuve buscando en Google acerca del supuesto Hongo Negro de Persia, que vuelve loca a largo plazo a la persona que consuma una dosis diaria de apenas dos gramos. No encontré nada, por lo que parece más un ingrediente de las pócimas de Gargamel que una realidad botánica iraní. Pero seguiremos investigando.

17 julio 2007

HIJITO DE GATO NO CAZA RATÓN

IN THE LAND OF WOMEN (2007)
Director: Jonathan Kasdanx
Dice una amiga, Nerea, que el género de la comedia romántica atraviesa una depresión. Es para reflexionar. En todo caso, me decepcionó profundamente enterarme de que IN THE LAND OF WOMEN es la ópera prima del hijo de Lawrence Kasdan, un director al que mucho admiré muchos años atrás por películas como WYATT EARP y THE ACCIDENTAL TOURIST.
El protagonista masculino, Adam Brody, es asquerosamente integrado, asquerosamente le-caigo-bien-a-todos, asquerosamente macho moderno "sensible". Vaya personaje ridículo. Es detestable hasta para hacer jogging.
Meg Ryan hace de mujer con cáncer de mama sometida a quimioterapia, pero como actriz no tiene la valentía para raparse el cabello de verdad. Lo resuelven con unas tomas engañosas y con un pañuelito en la cabeza.
Argumento: Carter (Adam Brody), guionista de televisión y escritor de 26 años y residente de Los Ángeles, es dejado por su novia, la popularísima cantante Sofía (Elena Anaya). Con el objetivo de "encontrarse a sí mismo", se va a Michigan a pasar unos días cuidando a su abuelita moribunda. Allí conoce a Sarah (Meg Ryan), madre con cáncer de mama a la que el marido le monta cachos, y a su hija adolescente rebelde sin causa, Lucy (Kristen Stewart). A las dos les clava un latazo en algún momento de la película para luego exclamar: "¡Esto no debió ocurrir!".
Frases idiotas:
* Adam Brody a Meg Ryan, con cara de bobo baboso: "Tu esposo está loco" (acerca de la infidelidad de éste). ¿Qué sabes tú, güevón? ¿Acaso te has calado 15 años con ella para opinar con conocimiento?
* Meg Ryan a Adam Brody, con tono de ésta la gran moraleja de la película: "Tienes que dejar de fumar".
Conseguida: por los lados de la esquina de Camejo (cerca de Pajaritos). Como es una película de 2007, no es un DVD original, sino copia de camarita coleada. Subtítulos deficientes de la gente de Art Media.

Mosca y alerta

Los quemaos con este loguito casi siempre son de mala calidad y están doblados al español engallegado, caso de la citada BOBBY.

14 julio 2007

LINDSAY LOHAN, LA NOVIA SAMARITANA

Bobby (2006)
Director: Emilio Estévez

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Cybercafé Inversiones Das Gluck
Colonia Tovar, sábado 14 de julio
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Como en THE QUEEN de Stephen Frears, hay un personaje —en este caso el principal— que sólo aparece a través de material de archivo: Robert "Bobby" Kennedy, el hermanito menor de John Fitzgerald, asesinado en el hotel Ambassador el 6 de junio de 1968 cuando se encontraba en disputa por la candidatura del partido Demócrata para las elecciones presidenciales de Estados Unidos que a la postre ganó el republicano Richard Nixon. Eran tiempos de plomazón: meses antes había muerto Martin Luther King y por esos días también hirieron gravamente a Andy Warhol.
Esta película-mosaico muestra el otro Estados Unidos —el opuesto a los que asisten al rodeo de BORAT— a través de un grupo de huéspedes y trabajadores del hotel Ambassador, en su mayoría simpatizantes de lo que representaba Bobby Kennedy y de los cambios que podría traer su elección como presidente (sobre todo, el retiro de Vietnam). Hay una chamita (Lindsay Lohan) que se casa con un amigo de estudios (Elijah Wood) con el propósito de salvarlo de que lo envíen a la guerra. Hay un cocinero latino de sentimientos nobles, José (Freddy Rodríguez), que no puede ir al juego de beisbol de los Piratas contra los Dodgers —Don Drysdale buscaba su sexto blanqueo seguido— porque le montan una doble guardia en el restaurante y le regala los boletos al jefe de los chefs (Lawrence Fishburne), lo que da pie a un diálogo cursi sobre cabellería artúrica.
Hay una reportera checa bastante cheveronga para mis gustos nerds (Svetlana Metkina) que trata en vano de que le den cinco minutos de entrevista exclusiva con Bobby, con el hándicap de que proviene de un país comunista (socialista, aclara ella). Demi Moore hace de cantante alcohólica (su esposo es el director Emilio Estévez, que hace un papel sin pena ni gloria). Sharon Stone es una manicurista-peluquera a la que le monta cacho el marido, director del hotel (William H. Macy). Anthony Hopkins interpreta al dueño del hotel, que juega ajedrez con su amigo negro (en este hotel todas las razas son como hermanas y todas se quieren). Christian Slater es gerente pajúo de bebidas y alimentos. Hay dos chamos que trabajan de promotores de la candidatura de Kennedy que termina metiéndose un pase de ácido lisérgico, lo que da pie a una escena lírica en la que observan los horrores de Vietnam. Hacen referencias a películas de la época como EL GRADUADO y EL PLANETA DE LOS SIMIOS. Dwayne (Nick Cannon) es un afroamericano que también trabaja para Kennedy, y sueña ser ministro de Transporte. Hay una gran-escena-Sharon-Stone-Demi-Moore en la que sueltan en un diálogo que "todas las mujeres somos putas".
Todavía falta gente en esta manada. Martin Sheen está casado con Helen Hunt, cuya principal preocupación es conseguir zapatos negros para la gala de Bobby Kennedy en el hotel Ambassador. La Hunt se suelta todo un manifiesto del hedonismo al probarse los zapatos: "El asunto no es que sean cómodos, sino cómo se vean". Ah, y Heather Graham atiende una centralita de teléfono.
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BOBBY es una propuesta interesante que sin embargo naufraga por su ingenuidad. Lo único que se nos presenta de Bobby Kennedy son sus discursos oficiales —en los que el muy tierno habla de ecología y otras cosas lindas—, pero todos sabemos que los discursos son el 0% de la verdad de un político y de la política en general. El final es interminable y espeso, con demasiado palabrerío. Hay una escena múltiple hacia el epílogo de la película digna del especial de El Chavo en Acapulco: baladita e imagen de cada uno de los personajes de la película "encontrándose a sí mismo". Don Drysdale gana el juego de beisbol, la Lindsay se casa, etc. Como director, Emilio Estévez apela más al sentimentalismo que al raciocinio, con golpes bajos como la canción "The Sound of Silence" de Simon & Garfunkel.
Típica escenita ingenua: el futurible ministro de transporte Dwayne conoce en la gala de Bobby Kennedy a otra negrita que también trabaja en la centralita de teléfono. Empiezan a hablar del sueldo que ella gana, ella dice que sus perspectivas laborales son pobres, y entonces él, que recién la acaba de conocer, le suelta: "Tú vales mucho más que eso". Los hombres sí decimos güevonadas.
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Calidad: aunque es una copia de camarita coleada en sala de cine, no se ve tan mal... El problema es que está doblada al gallego.
Conseguida: creo que frente a la sede principal del Banco Provincial, el edificio de los cubitos blancos de La Candelaria.

El asesino de Bobby, de aparición instantánea... ¿qué actor será?
En la vida real se llamó Sirhan Sirhan.

10 julio 2007

ADICTO EN POTENCIA A LOS COREANOS

DALKOMHAN INSAENG
(A BITTERSWEET LIFE) (2005)
Director: Kim Ji-Woon
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Karina, si no has visto esta película coreana, me apuntaré una victoria interna en este pique amistoso de cine asiático que tengo contigo desde que te conocí, aunque supongo que ya sabes cuál es. La encontré este domingo 8 en julio en el lugar más insospechado: un puesto muy improvisado de buhoneros en toda la esquina de San José, frente al Banco Industrial de Venezuela, cerca de donde se suele poner un carrito de churros. La copia es excelente, con audio original y subtítulos opcionales en español o inglés.
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A BITTERSWEET LIFE es una película de acción, pero qué manera de hacer cine de acción, con filosofía y estética. Me estoy volviendo seriamente adicto a los coreanos (y las corenas de piel blanquísima). Qué elegancia y qué limpieza para los encuadres. Qué énfasis en lo arquitectónico, en el diseño de interiores, en la simetría. Vaya uso de la oscuridad absoluta como elemento dramático. Me atrevo a decir que la banda sonora es una de las más brillantes que he oído en mi vida: sarcástica a ratos, hermosa, majestuosa o épica en otros.
No soy gay y me enamoré del personaje masculino protagonista, una criatura 100% cinematográfica. Kim Sunwoo (Lee Byung-Hun) trabaja como asistente matón del exigente Kang, uno de los "presidentes" que controlan las mafias coreanas de trata de blancas y otros negocios sucios. Rasgos de Sunwoo: siempre impecable en su postura corporal y vestuario, sano, impenetrable, hierático, lacónico, aparentemente casto. Su rival dentro de la mafia de Kang: Moon Suk, que es todo lo contrario (despeinado, fumón, ordinario).
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Kim Sunwoo no parece cometer un error nunca (ni la ropa se la arruga), pero hacia la mitad de la película, incurre en dos debilidades que serán un mal presagio de la vuelta de tuerca de su fortuna. En primer lugar, le perdona la vida a la infiel Heesoo, música celista (?) y amante adolescente del presidente Kang, cuya custodia le había encargado a Sunwoo la irse de viaje de negocios a Shanghai. En segundo lugar, pierde innecesariamente energías con un par de malandritos que le habían hecho un rasponcito a su automóvil.
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La reflexión de cierre que te da en la madre: un discípulo despierta llorando y temblando. Su maestro le pregunta:
—¿Tuviste una pesadilla? ¿Un sueño amargo?.
—No.
—¿Por qué lloras entonces?
—Porque el sueño que tuve no puede ser real.
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No deje de visitar en Seúl: La Dolce Vita Sky Lounge & Bar, exquisito local crucial en la rama y tremendo mouse de chocolate.
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